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El reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres, no es una dádiva ni un regalo y tampoco se limita a incluir en el argot político el concepto de la equidad de género. Hoy, las mujeres exigimos acciones concretas para elevar la participación femenina en la vida política y en la elaboración de los programas, los mecanismos y las herramientas que garanticen la efectiva aplicación y el reconocimiento de la equidad de géneros como un principio de la democracia.
Presentamos los 10 Mandamientos para toda propuesta y formulación de programas de desarrollo integrales con perspectiva de género llamados a iniciar procesos permanentes, sostenidos y sistemáticos de cambios culturales en las relaciones de poder y para procurar los cambios necesarios ante las diferencias existentes entre hombres y mujeres en todos los planos de la vida social. - Definir una política de Estado que incorpore la cuestión y análisis de género en todas las esferas de la sociedad, que reconozca la realidad de la subordinación y discriminación de las mujeres en todas las esferas y que asuma la necesidad de alcanzar la igualdad y equidad entre los géneros estableciendo objetivos y medidas concretas para cambiar esta situación; así como, los mecanismos adecuados de seguimiento que permitan que las intenciones, pasen de ser consignas de campaña y que el reclamo de igualdad de derecho de las mujeres no siga siendo utilizado como demagogia política o arma para justificar recursos y poses públicas carentes de autenticidad.
- Reconocer y hacer efectiva la responsabilidad del Estado para facilitar a las mujeres asumir de manera factual la ciudadanía y participar en las instancias de decisiones económicas y políticas del país. (Política de guarderías infantiles en horarios extra laborales, campañas de promoción y legislación para impulsar a los padres varones a asumir sus obligaciones en el cuidado de los hijos, Etc.)
- Superar la visión que considera a las mujeres solamente como "buenas administradoras" e iniciar un proceso de educación y concientización que incorpore la visión de género como eje transversal de toda la práctica social y estatal y que promueva la capacitación y el liderazgo político de las mujeres.
- Integración de las mujeres, en condiciones de igualdad, a todos los procesos del desarrollo social, económico, político y rural para que su participación sea visible, abriendo espacios especialmente de las mujeres jóvenes.
- Exigir a los partidos políticos criterios de equidad al momento de configurar sus listas de candidatos y candidatas para las elecciones generales. Haciendo respetar el principio de la igualdad de oportunidades.
- Poner especial atención a las demandas por los derechos de las mujeres y la equidad de género y a favor de los derechos de las minorías, reconociendo y profundizando la perspectiva de género de los derechos humanos.
- Promover mecanismos institucionales y de interlocución con la sociedad civil, para hacer cumplir las demandas en favor de las mujeres.
- Desarrollar campañas de defensa de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres, jóvenes y adolescentes. Mantener la iniciativa a favor de la despenalización del aborto.
- Proponer una ley de convivencia, que prevenga y persiga los crímenes surgidos de la violencia intrafamiliar y sus particularidades contra la mujer. Que prevenga y persiga, igualmente, los flujos migratorios por causa de la violencia.
- Definir planes precisos para garantizar los derechos sociales y económicos de la mujer para participar en condiciones de igualdad con el hombre en el mercado laboral, en los programas de vivienda, de reforma agraria; de créditos productivos, en la definición y ejecución de las transformaciones políticas, económicas y sociales para enfrentar las realidades tales como:
- Feminización de la pobreza
- Altas tasas de desempleo y subempleo en la mujer.
- Participación mayoritaria de las mujeres en el mercado laboral los servicios sociales comunales, el trabajo domestico y el sector informal, sin remuneración, con bajos salarios (por debajo de los hombres en muchos casos); sin seguridad, ni protección social y sin derechos laborales.
- Baja participación de la mujer en los programas de reforma agraria, crédito agropecuario, de viviendas y otros.
- Relegación de la mujer a puestos secundarios en las empresas y proyectos productivos.
- Aumento de la jefatura femenina de hogares.
- Incremento de la prostitución y uso de las mujeres en el comercio de trata de blancas.
Datos del DANE CENSO 2005 Colombia Del total de la población colombiana el 51,2% son mujeres y el 48,8% son hombres. Del total de personas de 5 años y más, el 11,0% de las mujeres y el 12,3% de los hombres son analfabetas A nivel nacional, el 9,8% de la mujeres y el10, 4% de los hombres, de 3 años y más, no tienen ningún nivel educativo. El 13,4% de las mujeres y el 13,5% de los hombres tiene primaria completa. El 4,8% de las mujeres y el 4,3% de hombres tiene secundaria completa El 7,0% de las mujeres y el 6,7% de los hombres tienen nivel profesional. En área urbana de los municipios, el 29,2% de las mujeres de 5 años y más, frente al 47,5% de los hombres reportaron haber trabajado la semana anterior al censo.
SITUACIÓN LABORAL EN EL TRIMESTRE MÓVIL ABRIL – JUNIO/2009 Para el total nacional, la tasa global de participación fue 73,5% para los hombres y 49,9% para las mujeres. La tasa de ocupación para los hombres fue 66,7%, mientras que la tasa de las mujeres fue 42,3%. En el trimestre móvil abril - junio de 2009 la tasa de desempleo de los hombres es inferior a la tasa de las mujeres (9,3% y 15,2% respectivamente). En las trece áreas la tasa de desempleo para las mujeres se situó en 14,7%, y para los hombres en 11,1%. En el total nacional, la principal posición ocupacional fue la de trabajador por cuenta propia, tanto para los hombres (43,0%) como para las mujeres (41,4%). La rama de actividad con mayor proporción de hombres ocupados en el total nacional, fue agricultura, pesca, ganadería, caza y silvicultura con 26,0%. En las trece áreas la principal rama de ocupación de los hombres fue comercio, hoteles y restaurantes con 29,5%. La rama de servicios comunales, sociales y personales continúa siendo la principal fuente de empleo femenino con 33,7% de mujeres ocupadas en el total nacional, y 34,0% en las trece áreas. |